Innovando la Cirugía Plástica en una vibrante ciudad, Barcelona.

El Dr.Barret responde a las preguntas que con más frecuencia suelen hacerse los pacientes antes de someterse a un lifting facial

¿Tienes dudas sobre el lifting facial? Antes de someterse a una intervención de este tipo es muy importante alejar los temores o dudas que puedan existir. En la mayoría de las ocasiones aparece el miedo cuando desconocemos el tratamiento. Por este motivo queremos ayudarte a entender qué es y qué implica un lifting facial para que te sometas al tratamiento con toda la confianza y seguridad.

1. ¿En qué consiste el lifting facial?

Se trata de una intervención quirúrgica que tiene como objetivo corregir la caída de los tejidos. Porque el lifting no es solo un estiramiento de la piel. También hay que tratar la grasa y los músculos que hay bajo ella para evitar distorsiones en la estructura del rostro.

2. ¿Es una única intervención?

El lifting facial es una sola intervención. En algunos casos, es recomendable acompañarlo de una blefaroplastia (para tratar el exceso de piel de los ojos) o una lipoescultura (para añadir grasa en las zonas donde se ha perdido con los años) para obtener el resultado deseado. Si queremos tratar otras zonas de la cara, como la nariz, será necesario combinar la cirugía de lifting con una rinoplastia. Estas dos técnicas pueden realizarse en la misma intervención.

3. ¿Hay diferentes tipos de lifting?

Existen distintos tipos de intervención en función de las áreas que se vayan a operar: si la intervención se realiza en la zona de la frente (lifting frontal), alrededor de los ojos (lifting temporal y de tercio medio) o en el cuello (lifting cervical). Para correcciones en varias zonas de la cara utilizaremos la combinación de los tres liftings.

4. ¿Existen riesgos en función de la edad?

En realidad, eso lo determina el estado de salud del paciente. Independientemente de la edad. No existe una edad concreta a partir de la cual esté indicado un lifting. Es el aspecto de cada persona y sus deseos lo que determinará si es o no aconsejable. La mayoría de operaciones se realizan a partir de los 40 años, justo cuando la piel empieza a mostrar signos de flacidez.

5. ¿Voy a verme muy distinto?

No, el objetivo del lifting es que el paciente se vea en el espejo como en una fotografía tomada 15 años atrás. Por eso insistimos en que no se trata de un estiramiento de la piel (dejando un aspecto artificial), sino en recolocar los tejidos (piel, músculo y grasa). El objetivo es “subir” la cara que ha caído con el paso del tiempo.

6. Después de la intervención, ¿quedan marcas? ¿Y secuelas?

Los cirujanos plásticos ponen su empeño precisamente, en evitar que las cicatrices sean visibles. La técnica del lifting facial es compleja precisamente porque hay que conocer muy bien la anatomía facial y ser muy meticuloso en la cirugía. La mayoría de casos en que se presentan complicaciones y secuelas es debido a que el cirujano no ha sido suficientemente diligente. La intervención en sí misma presenta pocos riesgos.

7. ¿Es doloroso el postoperatorio?

En la mayoría de los casos, tras la intervención aparecen inflamaciones, moratones o se puede experimentar una pérdida de sensibilidad en algunas zonas de la cara, pero son efectos transitorios y poco dolorosos. ¿Molestos? En ocasiones sí, pero no dolorosos.

8. ¿Van a anestesiarme?

Sí, los anestesistas consideran que cualquier intervención de más de 3 horas requiere de anestesia general. No es por capricho, sino por la seguridad del paciente y para nosotros eso es lo más importante.

9. ¿Cuánto tiempo voy a estar en quirófano?

Por norma general, un lifting facial parcial requiere de alrededor de 4 horas. Una vez más, si en una sola operación hay que aplicar varios procedimientos quirúrgicos (lifting frontal y temporal, por ejemplo, más una lipoescultura o blefaroplastia), puede llegar a las 6-7 horas.

10. ¿Cuántos días voy a estar en el hospital?

Entre 24 y 48 horas. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el post operatorio dura unos días más, generalmente alrededor de 3 semanas, que en todo caso transcurren con el alta médica y con el paciente pudiendo llevar una vida normal.

Si después de este artículo tienes más dudas, puedes contactar con nosotros y responderemos a todas tus inquietudes.

La cirugía plástica (ya sea estética o reparadora) tiene gran importancia en la vida de los pacientes que se someten a ella. No se trata sólo de mejorar nuestro aspecto o mejorar algún problema funcional, sino de mejorar nuestra vida. Por eso es tan importante que las intervenciones quirúrgicas queden en manos de cirujanos de confianza.

Errores quirúrgicos

Ya sea por necesidad o por estética, la cirugía plástica nos ayuda a estar mejor con nosotros mismos. Sin embargo, el auge de las intervenciones de cirugía estética años atrás conllevó un aumento alarmante de desastres quirúrgicos. Pero el mayor de los desastres no eran los malos resultados estéticos, sino los daños personales que conllevaban. En muchos casos, esos errores médicos acababan acarreando complicaciones y problemas de salud, cuando no problemas psicológicos.

La prensa amarilla (y también el mundo digital, tan abocado a magnificar las desgracias ajenas) ha llenado muchas páginas con los errores estéticos, especialmente en celebrities y famosos de distinta índole. Pero hay un gran número de desastres en cirugía estética que afectan a personas anónimas. Personas para las que reparar ese error es un auténtico calvario: personal y médico, pero también económico e incluso social. Si algo positivo podemos extraer (¡y debemos hacerlo!) de toda esta situación es que cada vez hay más conciencia sobre la importancia que tiene elegir un buen cirujano para realizarse una intervención de cirugía plástica. De hecho, desde SECPRE (Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética) se inició la campaña #PideUnCirujanoPlástico con el fin que los pacientes se informen acerca de la cualificación que deben tener los profesionales que les realicen las intervenciones.

Aunque, desgraciadamente, todavía hay demasiados errores.

Las personas, primero

En nuestra consulta atendemos una gran variedad de casos. En muchos casos, son pacientes que requieren cirugía reparadora. Y no siempre por problemas congénitos o por accidentes graves. En más ocasiones de las que querríamos, hay que reparar los errores de otros. Desde el punto de vista médico, implica una complejidad mayor en la cirugía, ya que tratamos con tejidos dañados, que no están en su estado original y nunca se obtendrán los mismos resultados que con una cirugía hecha por primera vez. Y desde el punto de vista humano, ¿cómo reparamos la vida de las personas?

Reconstruir vidas no es solo reconstruirlas por fuera, sino por dentro.

Es fundamental escuchar al paciente, con el fin de establecer el vínculo más importante que debe existir entre un médico y su paciente, la confianza. Nuestro trabajo es la vida de las personas. Nos enfrentamos a sus esperanzas y deseos más íntimos, y es por ello que hay que dedicarles mucho cuidado, atención y dedicación. Ese es el primer paso en la reconstrucción de una vida.

Restaurando vidas

Afortunadamente, la sociedad está tomando conciencia de que nuestra profesión no se dedica casi exclusivamente a reconstruir vanidades. Hay detrás un trabajo de muchos cirujanos que centramos nuestros esfuerzos en mejorar la vida de la gente. Reconstruir vidas no es solo reconstruirlas por fuera, sino por dentro. Ya que dedicamos tantas horas a una cirugía, ¿por qué no invertir unas cuantas más escuchando lo que el paciente siente y lo que le preocupa?

La confianza en el cirujano y un trato cercano son fundamentales en dos de los momentos más importantes a la hora de afrontar una intervención: el antes y el después. Entrar sereno y confiado a la sala de quirófano es tan importante como mantener la seguridad en los resultados durante el post-operatorio. La tranquilidad y la empatía con el cirujano deberían ser tan importantes como una buena cicatrización y un rápido restablecimiento.

Nuestra mayor alegría no es que una operación haya sido técnicamente exitosa ni que el paciente tenga una buena recuperación, que también. Nuestra mayor alegría es reencontrarnos con un paciente tiempo después y comprobar que lleva una vida plena, sin ningún recuerdo de porqué vino un día a nuestra consulta.

A pesar de haber sido una de las grandes revoluciones de la cirugía en el último siglo que ha permitido salvar millones de vidas, la anestesia es uno de los factores más temidos por aquellos que deben someterse a una operación quirúrgica. Pero, ¿de qué tenemos miedo cuando tememos a la anestesia?

Muy a menudo en nuestra consulta, los pacientes nos trasladan sus inquietudes respecto a la anestesia. En general, es un miedo a lo desconocido, a notar dolor durante la operación o incluso a no despertar tras la misma. La realidad nos dice que es mucho más seguro ponerse en manos de un cirujano especializado con un equipo y unas instalaciones médicas adecuadas, que el mismo camino a la clínica. De hecho, hay quien asegura que es 40 veces más probable quedarse “frito” por culpa de un rayo, que morir debido a complicaciones derivadas de la anestesia.

Y es que, si racionalizamos este miedo, nos daremos cuenta de que la anestesia induce un sueño profundo en el paciente, y aunque puede que no estemos familiarizados con ella o con los procesos quirúrgicos a los que nos sometemos, sin duda sí que dormimos todas las noches: sabemos lo que es descansar, quedar dormidos, perder la conciencia durante el sueño y despertar solos de forma natural. En definitiva, dormimos solos y nos despertamos solos todos los días de nuestra vida sin que ello nos produzca ningún tipo de ansiedad.

Pues bien, bajo los efectos de la anestesia, nos dormimos y nos despertamos, pero durante todas las fases de este “sueño” alguien nos vigila para asegurarse de que absolutamente todo vaya sobre ruedas: mientras dormimos, el anestesiólogo vigila nuestras constantes vitales, que el bombeo de la sangre sea el adecuado, que la recepción de oxígeno sea la óptima, y, en definitiva, que todo esté en orden hasta que estemos totalmente despiertos.

La cirugía moderna no sería posible sin la anestesia y los beneficios que ésta ha aportado a la ciencia son incalculables. Comparte todas tus inquietudes con el cirujano y disipa todas las dudas que aparezcan en tu cabeza. Y recuerda: mientras dormimos inconscientes en quirófano, hay unos ojos atentos y vigilantes para asegurarse en todo momento de que todo vaya bien.

Si todavía tienes dudas o preguntas, nuestro equipo tratará de responder a todas ellas.

No cabe duda de que la cirugía estética pone al alcance de nuestras manos la posibilidad de sentirnos más a gusto con nuestros cuerpos, pero… ¿a cualquier edad? Esta es una de las preguntas más frecuentes de nuestras pacientes; y es que, sin duda, junto con la madurez (que nada tiene que ver con los años de vida acumulados), la edad es un factor determinante en nuestro desarrollo físico y por lo tanto cabe tenerlo muy en cuenta cuando decidimos ponernos en manos de un cirujano. Pero, cuál es la edad ideal para cada cirugía estética? Veamos, a grandes rasgos, cuáles son las intervenciones más comunes y a qué edades suelen practicarse.

Otoplastias – o corrección de las orejas:

Como ya vimos en un artículo anterior donde hablábamos sobre cómo eliminar los complejos de orejas de algunos niños con la Otoplastia, esta es de las pocas intervenciones común en niños y niñas a partir de los 5 años de edad.

Rinoplastias – o retoques de la nariz:

Solo se puede llevar a cabo una rinoplastia cuando los huesos de la cara se han desarrollado totalmente; aunque puede practicarse a partir de los 16-17 años de edad, normalmente se recomienda hacerlo a partir de los 20 años.

Aumentos o reducciones de mama:

Aquí diferenciamos dos grupos de pacientes claramente distintos: de un lado, las mujeres más jóvenes con poco o mucho pecho o a veces con mamas tuberosas – entre 18 y 30 años –, y las mayores de 30 años que ya han tenido hijos y quieren recuperar la forma natural de sus pechos. Los embarazos pueden alterar la forma y el volumen de los pechos, por lo que es recomendable realizar las correcciones una vez completado los deseos gestacionales.

Mastopexias – o elevaciones de pechos:

Generalmente, las mujeres que se someten a esta intervención, son mujeres que ya han tenido hijos o con el pecho caído por el propio proceso evolutivo de la mama.

Liposucciones:

La mayoría de pacientes son mayores de 25 años y menores de 50. Esto es así porque, generalmente, a partir de los 50 el cuerpo tiende a perder la capacidad de retracción cutánea.

Abdominoplastias:

Generalmente, se practica en mujeres que ya han tenido hijos, aunque también es común en hombres a partir de los 40.

Lifting facial y blefaroplastia:

Tradicionalmente se indicaba en pacientes a partir de los 50 años. No obstante, con las nuevas técnicas menos invasivas, es habitual realizar técnicas de rejuvenecimiento facial en la década de los 40, cuando los primeros signos de envejecimiento han hecho su aparición.

¿Tienes alguna duda específica sobre una intervención de cirugía plástica? Escríbenos a esta dirección, y responderemos a todas tus preguntas.

Hoy nos ha sorprendido un artículo aparecido en el diario “El Punt Avui“.

Estas son las palabras de Rosa Maria Rubio Oliver:

Ahora hace tres años que la vida de mi hija adolescente y la de toda mi familia cambió de manera traumática. Durante una operación de codo aparentemente sencilla, practicada por el traumatólogo infantil David Moreno en la clínica Teknon, se le provocó una gravísima quemadura en el antebrazo que requirió varias operaciones para evitar la amputación. Finalmente, después de estos años de lucha, ignorados por la clínica y el equipo médico que causó las graves lesiones, mi hija no ha conseguido recuperar la funcionalidad del brazo.

Abandonada e incomprendida por el sistema judicial, también he constatado las consecuencias de enfrentarse a los intereses económicos de las corporaciones médicas y aseguradoras, sólo preocupadas por su cuenta de resultados.

En este arduo camino he tenido la suerte de conocer la otra cara de la moneda, a través del doctor Barret, que ejerce su profesión fiel al juramento hipocrático: “La salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones.”

Fuente original: El Punt Avui

El aumento de pecho o aumento de mama es una de las intervenciones de cirugía estética más demandadas

Una de las operaciones de cirugía estética más frecuentes hoy en día son las intervenciones de aumento de pecho o aumento de mamas que ayudan a mujeres con poco pecho o que lo tienen algo caído a sentirse más a gusto con su cuerpo y, por lo tanto, consigo mismas. Como ante todo lo que nos es desconocido, se nos plantean muchas incógnitas, veamos algunas de las preguntas más frecuentes que se hacen nuestras pacientes antes de someterse a una intervención de aumento de mamas:

1. El cirujano y su experiencia.

Como en cualquier operación de cirugía, es imprescindible ponerse en manos de un profesional con experiencia contrastada, con el que nos entendamos y que nos transmita confianza. Este tipo de cirugía requiere un perfecto conocimiento de la anatomía del seno femenino y dominio de todas las técnicas.

2. ¿Son las expectativas que tenemos en mente razonables y realistas?

Muchas veces imaginamos o pedimos resultados que pueden no ser realistas debido a nuestras características físicas o psicológicas. Antes de someterse a cualquier operación de cirugía estética es básico exponer nuestras expectativas al doctor para que nos confirme y/o aclare los resultados que podemos esperar de la operación. El cirujano debe de entender nuestros deseos y asesorarnos acerca de qué puede ayudarnos y qué limitaciones existen.

3. ¿Qué tipo de prótesis elegir?

Hay diferentes tipos de prótesis mamarias para elegir según su contenido, forma, recubrimiento y perfil. El doctor es quien debe decidir cuál es la más adecuada en función de cada paciente, la forma de su seno, las expectativas de la paciente y sus deseos. Se trata de una decisión científica, no tomada al azar.

4. ¿Cuál es la duración de las prótesis?

Aunque a menudo se comenta que la duración de las prótesis mamarias es de aproximadamente 10 años y que transcurrido este tiempo es conveniente cambiarlas, los estudios lo desmienten. Su durabilidad puede ser mucho mayor, así que la única necesidad real es la de realizar un seguimiento periódico del estado de la prótesis.

5. ¿Es posible amamantar a futuros hijos después de un aumento de pecho?

Para la gran mayoría de casos sí es posible dar el pecho a futuros hijos tras una intervención de aumento de mamas. Sin embargo, esto puede depender en cada caso.

6. ¿Qué tipo de anestesia se utiliza?

Para este tipo de intervenciones, la anestesia que proporciona más seguridad para la paciente y la intervención es la anestesia general porque permite más relajación muscular y por lo tanto facilita el trabajo del cirujano. La seguridad de la paciente es siempre lo prioritario.

7. ¿La intervención requiere ingreso hospitalario?

En general, si la intervención no presenta ninguna complicación, la paciente permanecerá una noche en el hospital.

8. ¿Las cicatrices serán visibles?

Las cicatrices en estas intervenciones son fruto de incisiones o cortes realmente pequeños, de apenas unos centímetros. Dependiendo del procedimiento, pueden realizarse en la areola, debajo de la mama o en la axila. Los tres primeros meses se verá una línea rojiza que con el tiempo va a pasar a ser blanca y no será apenas visible, a no ser que la paciente tenga antecedentes de cicatrización patológica (mala cicatrización).

9. ¿Cuándo podremos lucir el resultado definitivo tras la intervención?

Aunque los resultados serán visibles ya al salir del hospital, la zona estará levemente hinchada durante aproximadamente un mes; al tratarse del pecho, parecerá que llevemos incluso una talla más. Tras un par de meses, la inflamación desaparecerá totalmente y luciremos un resultado casi definitivo. No obstante, la relajación completa de los tejidos no ocurre hasta los 12 meses, por lo que es en ese momento en que los resultados estéticos son ya permanentes.

10. ¿En qué casos se puede contraindicar un aumento de pecho?

Como todas las intervenciones quirúrgicas, los aumentos de pecho se desaconsejan cuando la paciente padece alguna enfermedad que pueda inferir con la operación o la anestesia. El estudio mamario y la exploración médica completa que se realiza antes de la intervención sirve para descartar cualquier riesgo. De la misma forma, no se aconseja proceder con una intervención de aumento de mamas si la paciente no ha completado su desarrollo físico. Asimismo, durante el embarazo, la lactancia y si se padecen algunas enfermedades de la glándula mamaria, la cirugía se desaconseja.

Si todavía tienes dudas o preguntas sobre el aumento de pecho, no dudes en contactar con nosotros a través del teléfono 93 209 53 27 o bien mediante correo electrónico a la siguiente dirección. El Dr.Joan-Pere Barret responderá en la mayor brevedad posible.

 

Hace aproximadamente 2.000 años el historiador romano Tito Livio dijo algo que bien podríamos decir hoy: el miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son. Y es exactamente así, porque el miedo o la ansiedad hacen que imaginemos escenarios peligrosos, y a menudo irracionales, que no ayudan en nada a nuestro día a día, y aún menos pocos días antes de una cirugía.

¿Cómo podemos calmar esta ansiedad antes de entrar en quirófano?

Aunque es perfectamente normal sentir cierta ansiedad antes de una cirugía, es importante saber cuáles son las causas que provocan esta sensación y cómo podemos minimizarla.

Muy a menudo, el mar de dudas en el que nos encontramos o el desconocimiento sobre el procedimiento al que nos someteremos, es la mayor causa de la ansiedad. Para combatirla, es imprescindible resolver cualquier tipo de duda que tengamos con el cirujano que va a realizar la intervención. Es importante sentirse en buenas manos y confiar en el doctor que va a llevar a cabo el procedimiento.

Debemos asegurarnos que nuestras expectativas son realistas y que el doctor está preparado para asumirlas. Además, es crucial que nos sintamos libres para preguntar sobre cualquier aspecto de la intervención que va a llevar a cabo: sobre la cirugía – cuántas horas va a durar y en qué va a consistir; sobre la anestesia – qué tipo de anestesia nos administrarán o cuántas horas van a durar los efectos; o en cuanto al pre o al postoperatorio de la intervención – qué indicaciones debemos seguir los días previos a la cirugía, y cómo se va a ver alterado nuestro día a día los días siguientes al procedimiento.

Así que pongámonos en manos de un cirujano profesional con experiencia que nos transmita confianza y no dudemos en preguntar cualquier duda que se nos plantee, aunque nos pueda parecer una tontería.

Seguro que arrojar luz en esas sombras de duda ayudará a que nos sintamos más seguros y a calmar la ansiedad.

Parece que en verano todo el mundo tiene claro lo importante que es cuidar la piel: la hidratamos, la protegemos de los rayos del sol, la lavamos a menudo… pero en invierno todo esto parece caer en el cajón del olvido cuando en realidad deberíamos prestar especial atención a nuestra piel. Los cambios de temperatura, el frío, el viento y la calefacción influyen enormemente en el estado de nuestra piel debilitándola e incluso provocando sequedad, agrietamiento, rojeces o tirantez. Veamos cómo podemos ayudar y proteger nuestra piel en estos días helados con algunos consejos de cuidado básicos:

Aunque la mayor parte del cuerpo está cubierta en invierno, es importante acordarse de las zonas que no siempre tapamos: el rostro y las manos son zonas que tienden a estar expuestas incluso en invierno y se descaman o resecan fácilmente. Hidratarlas con cremas altamente nutrientes ayuda a mantener la humedad y a aportar suavidad. Además, aunque haga frío, el sol sigue brillando por lo que es recomendable utilizar una crema hidratante que cuente con un factor de protección solar 15 como mínimo.

Los labios y el contorno de los ojos son zonas que también necesitan cuidados específicos. Hidratarlos con los productos adecuados cada día ayudan a prevenir la sequedad. Es importante evitar humedecer los labios con saliva, que, aunque puede aliviar momentáneamente, lo único que produce es aún más sequedad y agrietamiento.

Atención con los baños demasiado calientes o muy largos al llegar a casa porque remueven la capa de protección natural de nuestra piel; es recomendable tomar baños rápidos con agua templada y con jabones que ayuden a restablecer la estructura química de la piel.

Y por último, no nos olvidemos del vestir! Si tenemos que exponernos a las bajas temperaturas, es importante hacerlo con prendas hechas con tejidos térmicos que faciliten la transpiración – un buen ejemplo son las prendas de algodón – y con prendas que no sean demasiado ceñidas – de lo contrario, pueden contribuir a descamar nuestra piel. Adecúa la hidratación y la vestimenta al frío y… ¡disfruta del invierno sin peligro!

De orejas, las hay de muchas formas: más grandes, más pequeñas, puntiagudas, más y menos pegadas a la cabeza… y aunque todas cumplen su función es importante sentirse a gusto con ellas.

A menudo, los complejos físicos que aparecen a edades tempranas, pueden condicionar el que es uno de los períodos más felices de nuestras vidas: la niñez. Y no solo esto, los complejos que tenemos de pequeños pueden, además, condicionar nuestra autoestima y la forma en la que nos relacionamos con los demás ya de mayores.

Este mes el Dr. Joan Pere Barret ha publicado un nuevo artículo en el blog de la plataforma médica Saluspot. En esta ocasión damos respuesta a algunas de las preguntas más frecuentes sobre la otoplastia infantil que los padres nos realizan con frecuencia. De este modo, queremos despejar dudas sobre qué es, qué tipo de anestesia se utiliza, a partir de qué edad puede realizarse y en qué momento; además, hablamos también de los riesgos, resultados y recidivas que pueden esperarse de esta intervención que permite a muchos niños dejar atrás un complejo físico derivado de unas orejas grandes o de “soplillo”.

En el artículo veréis que se trata de una intervención sencilla, que dura aproximadamente dos horas y que por lo general no requiere la hospitalización del paciente. Hablamos, además, de los tipos de anestesia que pueden utilizarse – general para los más pequeños, o local con sedación para los niños más mayores o adultos –, de los riesgos mínimos que, como en cualquier intervención quirúrgica, pueden aparecer, así como de los resultados que podemos esperar de esta intervención cuando nos ponemos en manos de un buen profesional.

Os pasamos el link esperando que resuelva vuestras dudas, y nos despedimos con el dicho que dice que tenemos dos orejas y una boca para escuchar el doble de lo que hablamos; si es así, ¡que escuchemos a gusto y sin complejos!

En un mundo en el que cada vez el individuo cobra más importancia, en el que cada vez más nos centramos en nuestras necesidades y nuestros deseos cuando nos relacionamos con los demás, es importante recordar que la cara es, y seguirá siendo, el espejo del alma. Sin embargo, nuestro rostro no siempre refleja lo que nos gustaría: la conformación de nuestra cara, los adelgazamientos bruscos, los factores genéticos que nos acompañan, la edad o, simplemente, la factura que nos cobra sin perdón el día a día pueden alterar la armonía de nuestro rostro.

Nuestra cara está formada por una serie de elementos estructurales bien diferenciados: los pómulos, la mandíbula, el mentón, los arcos de las cejas, la nariz… y todos ellos crean el equilibrio y la armonía que transmite nuestra cara. Casi como un trabajo de artesanía, la remodelación facial ayuda a armonizar los volúmenes de nuestro rostro cambiando la morfología de las estructuras básicas de la cara para conseguir una cara en la que todos sus componentes convivan en armonía.

Aunque tradicionalmente hablamos de la remodelación facial cuando trabajamos con estructuras óseas, hoy en día es también muy común referirse a ella para remodelar los tejidos blandos que conforman la cara.

A través de la asociación de diferentes técnicas conseguimos retocar las distintas zonas del rostro adaptando sus volúmenes y formas para dar el resultado final de armonía, simetría y, en definitiva, belleza que buscamos.

Para obtener este resultado es frecuente que el cirujano emplee técnicas como pequeñas rinoplastias, miniliftings o liftings endoscópicos, retoques de mentón y pómulos, lipofilling o injertos de grasas, que ayudan a armonizar la estructura de la cara y las pérdidas de volumen.

Ya sea para armonizar zonas del rostro que tienen desequilibrios pronunciados o para eliminar una apariencia cansada y envejecida, la remodelación facial pone en tus manos hacer que tu cara siga siendo lo que debe ser: el reflejo de tu alma.


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