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Estética facial

El Dr.Barret responde a las preguntas que con más frecuencia suelen hacerse los pacientes antes de someterse a un lifting facial

¿Tienes dudas sobre el lifting facial? Antes de someterse a una intervención de este tipo es muy importante alejar los temores o dudas que puedan existir. En la mayoría de las ocasiones aparece el miedo cuando desconocemos el tratamiento. Por este motivo queremos ayudarte a entender qué es y qué implica un lifting facial para que te sometas al tratamiento con toda la confianza y seguridad.

1. ¿En qué consiste el lifting facial?

Se trata de una intervención quirúrgica que tiene como objetivo corregir la caída de los tejidos. Porque el lifting no es solo un estiramiento de la piel. También hay que tratar la grasa y los músculos que hay bajo ella para evitar distorsiones en la estructura del rostro.

2. ¿Es una única intervención?

El lifting facial es una sola intervención. En algunos casos, es recomendable acompañarlo de una blefaroplastia (para tratar el exceso de piel de los ojos) o una lipoescultura (para añadir grasa en las zonas donde se ha perdido con los años) para obtener el resultado deseado. Si queremos tratar otras zonas de la cara, como la nariz, será necesario combinar la cirugía de lifting con una rinoplastia. Estas dos técnicas pueden realizarse en la misma intervención.

3. ¿Hay diferentes tipos de lifting?

Existen distintos tipos de intervención en función de las áreas que se vayan a operar: si la intervención se realiza en la zona de la frente (lifting frontal), alrededor de los ojos (lifting temporal y de tercio medio) o en el cuello (lifting cervical). Para correcciones en varias zonas de la cara utilizaremos la combinación de los tres liftings.

4. ¿Existen riesgos en función de la edad?

En realidad, eso lo determina el estado de salud del paciente. Independientemente de la edad. No existe una edad concreta a partir de la cual esté indicado un lifting. Es el aspecto de cada persona y sus deseos lo que determinará si es o no aconsejable. La mayoría de operaciones se realizan a partir de los 40 años, justo cuando la piel empieza a mostrar signos de flacidez.

5. ¿Voy a verme muy distinto?

No, el objetivo del lifting es que el paciente se vea en el espejo como en una fotografía tomada 15 años atrás. Por eso insistimos en que no se trata de un estiramiento de la piel (dejando un aspecto artificial), sino en recolocar los tejidos (piel, músculo y grasa). El objetivo es “subir” la cara que ha caído con el paso del tiempo.

6. Después de la intervención, ¿quedan marcas? ¿Y secuelas?

Los cirujanos plásticos ponen su empeño precisamente, en evitar que las cicatrices sean visibles. La técnica del lifting facial es compleja precisamente porque hay que conocer muy bien la anatomía facial y ser muy meticuloso en la cirugía. La mayoría de casos en que se presentan complicaciones y secuelas es debido a que el cirujano no ha sido suficientemente diligente. La intervención en sí misma presenta pocos riesgos.

7. ¿Es doloroso el postoperatorio?

En la mayoría de los casos, tras la intervención aparecen inflamaciones, moratones o se puede experimentar una pérdida de sensibilidad en algunas zonas de la cara, pero son efectos transitorios y poco dolorosos. ¿Molestos? En ocasiones sí, pero no dolorosos.

8. ¿Van a anestesiarme?

Sí, los anestesistas consideran que cualquier intervención de más de 3 horas requiere de anestesia general. No es por capricho, sino por la seguridad del paciente y para nosotros eso es lo más importante.

9. ¿Cuánto tiempo voy a estar en quirófano?

Por norma general, un lifting facial parcial requiere de alrededor de 4 horas. Una vez más, si en una sola operación hay que aplicar varios procedimientos quirúrgicos (lifting frontal y temporal, por ejemplo, más una lipoescultura o blefaroplastia), puede llegar a las 6-7 horas.

10. ¿Cuántos días voy a estar en el hospital?

Entre 24 y 48 horas. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el post operatorio dura unos días más, generalmente alrededor de 3 semanas, que en todo caso transcurren con el alta médica y con el paciente pudiendo llevar una vida normal.

Si después de este artículo tienes más dudas, puedes contactar con nosotros y responderemos a todas tus inquietudes.

Parece que en verano todo el mundo tiene claro lo importante que es cuidar la piel: la hidratamos, la protegemos de los rayos del sol, la lavamos a menudo… pero en invierno todo esto parece caer en el cajón del olvido cuando en realidad deberíamos prestar especial atención a nuestra piel. Los cambios de temperatura, el frío, el viento y la calefacción influyen enormemente en el estado de nuestra piel debilitándola e incluso provocando sequedad, agrietamiento, rojeces o tirantez. Veamos cómo podemos ayudar y proteger nuestra piel en estos días helados con algunos consejos de cuidado básicos:

Aunque la mayor parte del cuerpo está cubierta en invierno, es importante acordarse de las zonas que no siempre tapamos: el rostro y las manos son zonas que tienden a estar expuestas incluso en invierno y se descaman o resecan fácilmente. Hidratarlas con cremas altamente nutrientes ayuda a mantener la humedad y a aportar suavidad. Además, aunque haga frío, el sol sigue brillando por lo que es recomendable utilizar una crema hidratante que cuente con un factor de protección solar 15 como mínimo.

Los labios y el contorno de los ojos son zonas que también necesitan cuidados específicos. Hidratarlos con los productos adecuados cada día ayudan a prevenir la sequedad. Es importante evitar humedecer los labios con saliva, que, aunque puede aliviar momentáneamente, lo único que produce es aún más sequedad y agrietamiento.

Atención con los baños demasiado calientes o muy largos al llegar a casa porque remueven la capa de protección natural de nuestra piel; es recomendable tomar baños rápidos con agua templada y con jabones que ayuden a restablecer la estructura química de la piel.

Y por último, no nos olvidemos del vestir! Si tenemos que exponernos a las bajas temperaturas, es importante hacerlo con prendas hechas con tejidos térmicos que faciliten la transpiración – un buen ejemplo son las prendas de algodón – y con prendas que no sean demasiado ceñidas – de lo contrario, pueden contribuir a descamar nuestra piel. Adecúa la hidratación y la vestimenta al frío y… ¡disfruta del invierno sin peligro!

De orejas, las hay de muchas formas: más grandes, más pequeñas, puntiagudas, más y menos pegadas a la cabeza… y aunque todas cumplen su función es importante sentirse a gusto con ellas.

A menudo, los complejos físicos que aparecen a edades tempranas, pueden condicionar el que es uno de los períodos más felices de nuestras vidas: la niñez. Y no solo esto, los complejos que tenemos de pequeños pueden, además, condicionar nuestra autoestima y la forma en la que nos relacionamos con los demás ya de mayores.

Este mes el Dr. Joan Pere Barret ha publicado un nuevo artículo en el blog de la plataforma médica Saluspot. En esta ocasión damos respuesta a algunas de las preguntas más frecuentes sobre la otoplastia infantil que los padres nos realizan con frecuencia. De este modo, queremos despejar dudas sobre qué es, qué tipo de anestesia se utiliza, a partir de qué edad puede realizarse y en qué momento; además, hablamos también de los riesgos, resultados y recidivas que pueden esperarse de esta intervención que permite a muchos niños dejar atrás un complejo físico derivado de unas orejas grandes o de “soplillo”.

En el artículo veréis que se trata de una intervención sencilla, que dura aproximadamente dos horas y que por lo general no requiere la hospitalización del paciente. Hablamos, además, de los tipos de anestesia que pueden utilizarse – general para los más pequeños, o local con sedación para los niños más mayores o adultos –, de los riesgos mínimos que, como en cualquier intervención quirúrgica, pueden aparecer, así como de los resultados que podemos esperar de esta intervención cuando nos ponemos en manos de un buen profesional.

Os pasamos el link esperando que resuelva vuestras dudas, y nos despedimos con el dicho que dice que tenemos dos orejas y una boca para escuchar el doble de lo que hablamos; si es así, ¡que escuchemos a gusto y sin complejos!

En un mundo en el que cada vez el individuo cobra más importancia, en el que cada vez más nos centramos en nuestras necesidades y nuestros deseos cuando nos relacionamos con los demás, es importante recordar que la cara es, y seguirá siendo, el espejo del alma. Sin embargo, nuestro rostro no siempre refleja lo que nos gustaría: la conformación de nuestra cara, los adelgazamientos bruscos, los factores genéticos que nos acompañan, la edad o, simplemente, la factura que nos cobra sin perdón el día a día pueden alterar la armonía de nuestro rostro.

Nuestra cara está formada por una serie de elementos estructurales bien diferenciados: los pómulos, la mandíbula, el mentón, los arcos de las cejas, la nariz… y todos ellos crean el equilibrio y la armonía que transmite nuestra cara. Casi como un trabajo de artesanía, la remodelación facial ayuda a armonizar los volúmenes de nuestro rostro cambiando la morfología de las estructuras básicas de la cara para conseguir una cara en la que todos sus componentes convivan en armonía.

Aunque tradicionalmente hablamos de la remodelación facial cuando trabajamos con estructuras óseas, hoy en día es también muy común referirse a ella para remodelar los tejidos blandos que conforman la cara.

A través de la asociación de diferentes técnicas conseguimos retocar las distintas zonas del rostro adaptando sus volúmenes y formas para dar el resultado final de armonía, simetría y, en definitiva, belleza que buscamos.

Para obtener este resultado es frecuente que el cirujano emplee técnicas como pequeñas rinoplastias, miniliftings o liftings endoscópicos, retoques de mentón y pómulos, lipofilling o injertos de grasas, que ayudan a armonizar la estructura de la cara y las pérdidas de volumen.

Ya sea para armonizar zonas del rostro que tienen desequilibrios pronunciados o para eliminar una apariencia cansada y envejecida, la remodelación facial pone en tus manos hacer que tu cara siga siendo lo que debe ser: el reflejo de tu alma.

Dicen que una sonrisa no cuesta nada, pero da mucho a quien la ofrece y a quien la recibe. La sonrisa es una expresión humana, emociones en estado puro. No obstante, hay personas que por un traumatismo, una enfermedad o de forma espontánea sufren una parálisis facial. Esto provoca que se paralicen los músculos y nervios de media cara. La sonrisa se desvanece y cuesta mucho recuperarla.

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La rinoplastia o cirugía de nariz, es la intervención quirúrgica en la que se corrige una deformidad nasal, ya sea de origen congénito, postraumático o estético. Es, a la vez, uno de los procedimientos estéticos más practicados por los cirujanos plásticos pero, como pasa con otras operaciones, no significa que cualquiera pueda conseguir los resultados esperados. Se necesita, igual que en cualquier cirugía, un buen profesional y, a la vez, tener claro que cada nariz y cada rostro tiene sus particularidades.

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Los médicos y cirujanos debemos recordar que somos personas que ayudamos a otras personas. En mi día a día, esta premisa es fundamental para poder llevar a cabo mi trabajo de la mejor manera posible. Muchas veces, la cirugía plástica, en su faceta estética, se ve como algo banal, y es porque algunos olvidan que, al fin y al cabo, se trata de una especialidad más de la medicina en la que sigue habiendo un doctor y una persona-paciente. Y es que la cirugía, a mi entender, es mucho más que un procedimiento médico si la miras desde la perspectiva más humana.

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El lifting es un procedimiento quirúrgico dirigido a pacientes que quieran rejuvenecer o mejorar el aspecto de su rostro mediante la recolocación de todas las partes blandas faciales (piel, grasa, músculos)–también aquellos pacientes que, por factores genéticos o forma de vida, tienen una apariencia cansada y envejecida, son susceptibles a someterse a tal operación–. Se trata, en otras palabras, de devolver a su sitio las partes de la cara que, con el inevitable paso del tiempo, pierden brillo y se vuelven más flácidas. En otras ocasiones, estas técnicas también se emplean para corregir deformidades graves o parálisis facial.

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